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La medición de la alfabetización financiera es importante para tener evidencia que muestre las áreas de oportunidad en la generación de política pública, que solucione el problema de la inclusión y la escasa Educación Financiera. Desde el 2013, de acuerdo con el Índice de Capacidades Financieras de la OCDE/INFE (Encuesta internacional de competencias de alfabetización financiera de adultos por sus siglas en inglés), México aparecía en el lugar número 13 de 17 países participantes, obteniendo una calificación menor a la del promedio de los países del G20 y menor a la de economías similares como Turquía.

En cuanto a los conocimientos financieros en América Latina y el Caribe, menos de la mitad de la población comprende el término “tasa de interés”, y es capaz de realizar cálculos básicos respecto a la tasa de interés simple o compuesto.

Poco más del 50% comprende relación entre riesgo y rentabilidad. Menos de la mitad tienen entendimiento de relación riesgo y diversificación del portafolio. Por otro lado, las mujeres tienen menor nivel de conocimientos financieros que los hombres.

México ocupa el lugar 11 de 14, en relación a los países que “no tiende a vivir al día”. De hecho 36% de los adultos no tienden a vivir al día en México, mientras que 64% sí lo hacen. Noruega, por ejemplo, ocupa el primer lugar con 78% de adultos que no tienden a vivir al día.

En México, ocho de cada 10 personas ahorra, ya sea de manera formal, informal o ambas, pero menos del 1 por ciento invierte sus recursos en algún instrumento financiero, esto según la plataforma digital La Tasa. 

La ENIF 2018 reporta que:

  • De 2015 a 2018 hay avances en tenencia de productos financieros en México, pero sin incrementos relevantes.
  • Las cuentas de nómina, tarjetas de crédito y seguros de vida son los productos financieros más populares.
  • En 2018, 47.1% de la población entre 18 y 70 años tiene al menos una cuenta bancaria o de una institución financiera, 31.1% tiene crédito o tarjeta de crédito, 25.4% al menos un seguro y 39.5% tiene cuenta de ahorro para el retiro o Afore.
  • Rezago en la tenencia de productos y servicios financieros en las regiones Centro sur y oriente, y Sur de México.
  • Ahorro informal: 63.2% de la población expone el total o parte de sus ahorros al no resguardarlos en instituciones financieras reguladas.
  • 70.2% de los usuarios de créditos en México se financió total o parcialmente de manera informal.
  • Crece el acceso a la banca por celular, 7.9 millones de personas en México tenían contratado este servicio en 2018.

La ENIF es el instrumento que mide variables relacionadas con la inclusión financiera en México. Desde el año 2009, ya se publicaba el Reporte de Inclusión Financiera por la CNBV; sin embargo, este reporte sólo captaba la perspectiva de la oferta de servicios financieros y no la de la población usuaria. Por ello, a partir de 2012 se ha realizado el levantamiento de la ENIF para conocer sobre gasto, ahorro, retiro, remesas, entre otros temas financieros en México.

Ahora bien, contrario a lo que podría parecer, al contar con un registro de los gastos de aquellas personas que sí tienen un control en sus gastos, únicamente 8.5% lo lleva en la computadora, mientras que 27.7% lo hacen en papel y 63.8% lo hace mentalmente.

En cuanto a compras que no se tienen planeadas o que se salen del presupuesto, 23.8% nunca lo hace, 26.2% rara vez se sale del presupuesto, 36.4% algunas veces se sale del presupuesto o de su planeación, 8.2% casi siempre se sale de su presupuesto y 5.4% siempre se sale de su presupuesto. Además 89.5% podría afrontar una urgencia económica igual a lo que gana o recibe en un mes ya sea con adelanto de sueldo, venta o empeño de algún bien, préstamos de familiares o amigos, tarjeta de crédito o trabajo temporal; pero sólo 44.4% puede afrontar un imprevisto con sus ahorros.

Además, si bien a casi todos les enseñaron a ahorrar, sólo 44.4% tiene ahorros para afrontar una emergencia equivalente a un mes de ingresos. Por último, 9 de cada 10 mexicanos siguen utilizando efectivo y pocos utilizan tarjeta de débito o crédito.